25/8/16

Cuatro poemas de Yusef Komunyakaa

Foto de Yusef Komunyakaa por Nancy Crampton


Fortaleza

Empiezo ahora con estas dos manos
puestas ante mí como una bendición y  un arma,

mirlos en vuelo feroz e instrumentos
de contacto y consuelo. Esta señal significa

para, y ésta significa, naturalmente, acércate,
amigo. Dibujo un círculo en la arcilla roja

alrededor de mis pies, donde ningún espíritu impuro
se atreva  a encontrarme. En este ángulo las manos

sobre la cabeza de un niño son un techo sobre un santuario.
Soy un novato en mi fortaleza en el bosque

con  el ojo derecho pegado a un nudo de la madera.
Puedo ver un zumbido en el árbol de caqui,

su maduro desapego -una crucecita  blanca
en cada semilla. La comba de fuego de la niña

golpea el suelo. Veo la puerta trasera
de esa casa cerrarse con un lento crujido

donde un hombre borracho y enojado tropieza
a través del umbral todos los viernes.

Veo el perdón, insoportable crepúsculo,
y estas dos manotas saben demasiado

sobre los clavos y el martillo, el tablón y el cielo inquieto.
La piedra labrada y el mortero son de otro mundo,

y a veces viene primero un portón alto.
Entonces enormes barriles de madera con granos,

harina, carne salada, y cal viva ante
veintiocho ballestas sobre cuatro torres.

24/8/16

Tres poemas de Horacio Fiebelkorn



Cadena
Este es el poema
del amor y la prosperidad.
Quien hasta el fin lo lea,
tendrá la dicha.
Quien lo lea o escuche
hasta el final, obtendrá
buena ventura.
Quien lo abandone
quedará de frente
a la desgracia.


Más vale se queden.
Más vale se abracen
a este poema,
que es amigable
como un perro, sedante
como el lomo de un gato,
emocionante
como la persecución
de una laucha.

Porque este poema
tiene amor
y prosperidad.

Todos hunden su jarra
en el poema
y la llenan
de su jarabe.
Un poema
para la tos,
para los callos,
el reuma, las caries,
la esclerosis. Versos
para la cirrosis
y la neurastenia.


Toda clase de fobias
pueden conjurarse
con estas grageas,
que también
se consiguen
en formato de
supositorios,
plenos de amor
y prosperidad.


No tiren este poema.
No lo tiren.
Rosana Mentasti, de Chivilcoy,
lo leyó hasta el final
y acertó a la quiniela.


Ricardo Santander,
de Almirante Brown,
abandonó el poema
en el segundo verso
y se le secaron las bolas.


Matilde Garófalo,
de Brandsen, tardó
una semana
en leerlo pero al final
pudo curarse
del insomnio.


Marcelo García, de Moreno,
tiró este poema
a una zanja
y fue asaltado
dos veces
en diez días.


Bieaventurados
los lectores pacientes
que miran más allá
y siempre quieren.


Hagan cien copias
de este poema
y repártanlo
entre amigos y enemigos.


Cien copias
por carta
o telegrama
para pegar
en cada puerta.


Cien correos electrónicos.
Cien avioncitos de papel.
Cien en la cara del tiempo,
uno solo en el culo de dios.

21/8/16

Tres poemas de Legna Rodríguez Iglesias


Mis senos son mellizos y se llaman garlic roll 

Se parecen 
pero no son iguales 
y eso nos pasa a todas
querramos o no querramos 
desde que nacemos 
y hasta que morimos 
los muy deliciosos 
solo se parecen.
Por mucho que los arregles 
o los expongas a cirugías 
nunca llegan a ser iguales 
se parecen 
pero son distintos 
y eso nos pasa a todas. 
De pie ante el espejo
estamos todas
mirándonos esas fuentes
a los cinco años.
De pie ante el espejo
estamos todas
poniendo el dedito
a los doce años.
De pie ante el espejo
estamos todas
rompiendo el espejo
con la cabeza.

19/8/16

Los encuentros de poetas




Alejandra Lerma durante el  IV Encuentro Internacional de Poesía de Bucaramanga
por Alejandra Lerma 


¿Para qué se reúnen los poetas? ¿Las poetas? –Y está la discusión, aún presente, de si decir poetisa es un insulto-  yo creo que se reúnen, nos reunimos, para dejar de sentirnos tan mortales, tan inútiles y solos.    

(No sé si soy poeta, poetisa, pero a veces me llaman de esa forma, y yo volteó a mirar para aclarar mi nombre, como cuando mi abuela me confunde con un primo ya muerto)

Nos encontramos los poetas  por la necesidad vanidosa de mostrar lo que hacemos, de  engalanar la voz (tantas veces en un meloso o dramático intento fallido)  para leer los versos que escribimos en el silencio absoluto. Nos ponemos, se ponen, unos trajes vistosos como de pavos  reales, pero en verdad estamos desnudos, igual que los gusanos sobre el barro. 

La poesía,  hábito solitario, necesita del  circo exterior para tomar valor.

16/8/16

Tres poemas de Carlos Martínez Rivas


Carlos Martínez Rivas por Claudia Gordillo

A quienes no perdieron nada porque nunca tuvieron

Escribir sobre el Hambre, 
no poesía de protesta sino de experiencia, 
es difícil si no se pasa hambre.

«Escribir en tiniebla es un mester pesado», 
para Berceo. 
Escribir sobre el hambre es ardua tarea.

No para César Vallejo
 que alguna vez rara sería puso dice 
«sobre su mesa un pan tremendo».

Vallejo ve tremendo ese pan porque comérselo 
—para Gorgette su mujer y para él— 
era quedarse otra vez sin pan: en 
impotencia de pan hambre en potencia.

14/8/16

Sebastián Miranda Brenes



Canto al zopilote
                        
“un zopilote
                          siempre es señal de buen augurio”
                                                Alberto Arce Daikini

suspendido
al lado de cualquier nube
vigila el fluir del aire

sus alas extendidas
se impregnan de supremacía 
e irradia la energía de una estrella

desde lo alto
abraza al mundo
y lo contempla decepcionado

nadie recuerda
su tiempo de guerrero
ni de dios
ni cómo transcendió
para ser el protector
de una especie que ha fallado

una especie que ignora
el signo de lo mágico en su cabeza
que se devora el espíritu
quedando
solamente
con sus cuerpos

13/8/16

"Un poema americano" de Eileen Myles*



Un poema Americano

Yo nací en Boston
en 1949. Nunca quise
dar a conocer este hecho, de
hecho, me he pasado la mayor parte
de mi vida adulta tratando de barrer
mis primeros años bajo
la alfombra y llevar una vida
que fuese claramente mía
e independiente del
destino histórico
de mi familia. Pueden 
imaginarse lo que era
ser una de ellos,
estar hecha como ellos, 
hablar como ellos
cargar con los beneficios
de haber nacido dentro 
de una familia americana
tan rica y poderosa. Yo fui
a los mejores colegios,
tuve toda clase de entrenadores
y tutores, viaje a todas partes, 
conocí a los famosos,
a los controversiales, a los
no muy admirables
y supe desde muy temprano
que si había alguna posibilidad
de escapar del destino colectivo
de esta famosa familia de Boston
yo tomaría ese camino
y lo he hecho. Me subí 

7/8/16

Un poema de Xavier Oquendo




El cántaro lleno 

Aquí estamos, poesía,
tú, más el yo mismo que me desboca.
Tú y las plantaciones de verde que hemos culpado a Dios de todo 
                                                                                             esto,
pero has sido tú la que hizo el paraíso.
Tú creaste al Sabio Salomón desde el amor inhóspito,
tú abrazaste a la roca donde edificarán tu templo.
Tú le diste la vuelta al mar, a sus costuras, a sus espumas.
Tú inventaste al cielo y, en él, a la luna,
tú le diste sabor a los cráteres, a los agujeros negros.
Tú has sido portadora de la bacteria que inventó lo imposible.
Tú fuiste antes que la filosofía. Tú germinaste en el polen.
Tú fuiste haciéndote piedra de la estatua.
Tú fuiste mi abuelo, mi madre, mi motivo.
Tú eres la razón del beso divino
con que uno conoce ese campo ondulante del dolor.
Tú estuviste visitando la casa de Heráclito
cuando el río cruzaba dos veces.
Tú has hecho que mire el desierto y lo riegue,
que me asuste de lo bello,
que me dé miedo el sol. Que le tiemble al infinito.
Que mire el Cotopaxi y me retuerza,
Tú me diste el asombro. Me diste la savia elaborada
de los campos. Tú que estás siempre. Que no traicionas, que no 
                                                                                         mientes.

31/5/16

¡Feliz Cumpleaños, Whitman!


Hartford, Mayo 24/89

A Walt Whitman:

Usted ha  recién  vivido  los  mayores setenta años de  la historia del  mundo: los  más ricos en beneficio y en progreso de sus pueblos. Estos setenta años han hecho mucho más para ampliar la brecha entre el hombre y los animales que cualquiera de los cinco siglos que los precedieron. 

30/5/16

Poemas de Santiago Espinosa

 


Oda a Celan
                  "Sous le pont Mirabeau coule la Seine"
                  Apollinaire 

Fuimos al puente Mirabeau
para pagarte una promesa.
Las horas pasaban
sobre el Sena, las vidas

cada vez más diminutas
y más rápidas. Confiados,
pensando que un suicida
escogió el lado de la Torre,
que nada termina de caer,
arrojamos al agua
una moneda. 

                         Para Carolina Londoño

29/5/16

Poemas de Martín Zuñiga Chávez

 

Parece simple trabajar sin música 

Cuesta mirar cuanto te acompaña
un incendio.

Cuando los discos viejos inundan la casa.
Cuando las paredes se vuelven gigantes
y estás parado en medio

y
de pronto las medias se te mojan
sin razón, y sin razón también la luz se acaba.
y un barro antiguo se asoma bajo las señales.

Cuesta no cerrar los ojos
en la necesidad de detener algo.

26/5/16

Poemas de Cindy Jiménez-Vera*





Guantes

Le puse la bufanda azul
el abrigo de invierno
los guantes negros
y el gorro que le tejió su nieta.
Lloré para que no se fuera
porque llovía.
Construí una barrera
entre la puerta y la lluvia.
Lloré mientras mi hermano
la sacaba y la llevaba a comprar
hojas de plátano que podía
arrancar en el patio de su casa
si estuviésemos en la isla.
Quise esconderla
en veinte bóvedas chinas.
Quise abrigarla
como si se fuese 
a Islandia. 

16/5/16

Poemas de Cristian López Talavera




Tú, el muerto

Siempre, cuando veas un charco de sangre
Aparecer por la puerta
No cierres los ojos,
Ni trates de nadar
Sumérgete
Y siéntele,
Ahógate
Puede ser el lago en tus sueños;
Ese laberinto de la muerte
Es parte del libreto en la vida.

Si ves a un muerto
Con una copa de vino en medio de sus manos
Aparecer como un espectro por la ventana
No llores, ni grites
Solo sonríele como un gato
Puede ser tu abuelo
Y solo viene para llevarte a un paseo
Por un lugar desconocido
-todos ya hemos pasado por ahí en alguna cama de un hospital-
O tal vez, tranquilo con nieve y árboles
Y nada de gente.

Si ves un hacha
Que recae sobre tu cabeza del lado derecho de tu cuerpo
Ni grites, no llores,
No duele;
Te puede hacer una melliza
Si te cae en la corona de la cabeza.
No mires al rostro del asesino
Porque puede ser tu padre borracho
Y él no quiere que mueras con rencor
Solo busca lo mejor para ti…

Si ves tu rostro
En una caja adornada con flores rojas
En medio de lágrimas y sonrisas
No te asustes
Eres tú al otro lado,
Eres el ser que guardaba el espejo
Eres vos y eres el otro,

Eres el muerto…

3/5/16

El amor y la lengua*

Foto tomada por Erika Santelices

por Dario Jaramillo Agudelo 

Que en un congreso de la lengua se proponga una mesa con el tema del amor, ineludiblemente lleva a establecer unas relaciones que, no por obvias o por salaces, deben dejarse de señalar.

Sin prevenciones, para una mente menos zumbona que la mía, el amor y la lengua pueden querer aludir a las palabras para decir el amor y, en  mi caso particular, la expresión poética del amor. Sin duda más adelante me referiré a este punto porque el aspecto que quiero tratar antes es el lado lúbrico (y lubricante) del asunto: la lengua como instrumento del amor, la lengua que no está modulando palabras de amor sino la lengua, cómo decirlo, ejecutado el amor. La lengua que besa, la lengua que lame, la lengua que chupa, la lengua que explora.

Se me dirá que tal vez ese no sea el abordaje adecuado en un evento como esta reunión de academias que estudian la lengua entendida como lenguaje. ¿Será que el idioma sin palabras de la lengua utilizada como instrumento erótico no califica para este pomposo evento?

29/4/16

Siete poemas de Louise Glück



Semejanza final

La  última vez  que vi a mi padre  ambos hicimos lo mismo.
El estaba parado en la puerta de su habitación,
esperando que yo acabase de hablar por teléfono.
Que él no estuviera pendiente a su reloj
era una señal de que quería conversar.

Conversar para nosotros siempre significó lo mismo.
El decía algunas palabras, yo decía unas de vuelta.   
Y en eso consistía. 

Casi terminaba agosto, hacía mucho calor, mucha humedad.
Al lado los trabajadores arrojaban gravilla fresca  en la marquesina.

Mi padre y yo evitábamos estar solos;
No lográbamos conectarnos, hablar por hablar.
Era como si no existieran
otras posibilidades.
Así que esta era especial: cuando un hombre se esta muriendo,
hay de que hablar.    

Debe haber sido temprano en la mañana. De un lado a otro de la calle
los aspersores empezaron a funcionar. El camión del jardinero
apareció al final de la cuadra
hasta que se detuvo para estacionarse.

Mi padre quería contarme cómo era eso de morirse.
Dijo que no estaba sufriendo.
Dijo que se había quedado esperando el dolor, aguardando, pero nunca vino.
Lo único que sentía era una especie de debilidad.
Le dije lo mucho que me alegraba, que me parecía que tenía suerte.  
Algunos de los maridos se subían a sus carros para ir al trabajo.
No gente que conociéramos. Nuevas familias,
familias con niños pequeños.
Las amas de casa se paraban en la marquesina,  gritando o haciendo ademanes. 

Nos dijimos adiós como acostumbrábamos,
Sin abrazarnos, nada dramático.
Cuando el taxi vino, mis padres lo observaron desde la entrada,
Agarrados de las manos, mi mamá tirando besos como suele hacer,
ya que le molesta cuando una mano no se  está usando.
Pero por primera vez, mi padre no sólo se quedó parado ahí.
Esta vez saludó. 

Eso mismo hice yo en la puerta del taxi.
Como él, saludé para esconder el temblor de mi mano.

27/4/16

Poemas de Ravi Shankar



Exilio

No existe otro lugar en el cual preferiría no estar
más que éste; sin embargo, heme aquí, desposeído,
aunque no del todo, porque nunca he sido dueño
de lo que me han arrebatado, nunca he pertenecido
a un lugar, a una historia común, a nadie.
Incluso de niño, al ser insultado en la escuela
(cabeza de toalla, chico del punto, domador de camellos),
nunca eran precisos los abusos: sólo los Sij
utilizan turbante; las viudas y las jóvenes bindis,
y ninguna especie de camello es originaria de la India.
Si, como escribe Simone Weil, tener raíces es la necesidad
más grande y menos reconocida del alma humana,
contémplenme: soy un epíteto. Conjuro mi sustento
del aire, y tanto el olor a alcanfor como a carne me desagradan.
He usado un lugi entre mis piernas; consumido drogas
de moda  al palpitar de unos parlantes; bebido masala chai
aún humeante de una taza de lata; conducido un Dodge
a través del Vorrazano en hora pico, y siempre,
en cierta medida, sintiéndome extranjero, como meteorito
en noche de bingo. Este sentimiento ajeno, afilado con la punta
de la soledad, me utiliza para tallar la máscara apropiada
cada mañana. Aún no sé qué efecto tiene sobre mi alma.

26/4/16

Poemas de Alvin Pang


Foto tomada por Jon Gresham

Fracaso

No fue un bebé hermoso. Al nacer, incluso sus padres quedaron decepcionados: ellos querían un niño bello, gordito, como el primogénito, Logro. Pero, al contrario, Fracaso era pequeño, letárgico, de piel grisácea; casi nunca sonreía. Los parientes que llegaban a conocerlo apartaban rápido la mirada; se arrimaban a las esquinas, susurrando, meneando la cabeza de lado a lado.

25/4/16

Poemas de Nadija Rebronja




De Flamenco utopía
yo no escribo poemas
sólo escucho a las personas
y a las ciudades


luis, sobre algunas personas

mientras ella dormía
él se estaba afeitando
en el espejo cazó
el rostro de ella
la miraba
miraba
y sintió
que se parecía a alguien
encontró la forma de los ojos del dictador
los labios del criminal
el mentón del horrendo general
las orejas del carcelero del campo
se despertó
y se fue a hacer voluntariado
en el orfanato
como cada día