8/6/15

Derek Walcott




Garcetas blancas

1
Cauto ante la luz de tiempo
que permite que las sombras matinales
se extiendan en el césped,
a las curiosas garcetas abrir sus picos y tragar
cuando tú, no ellas, o tú y ellas, se hayan marchado;
a las bullosas cotorras alistar su flota en el ocaso
para que abril encienda su violeta africano
en el retumbante mundo que te humedece
esos cansados ojos que detrás de dos lentes
se empañan: amanecer, atardecer,
los discretos estragos de la diabetes.
Acéptalo todo con frases ecuánimes,
con la solución esculpida que fija cada estrofa;
aprende que el césped brillante no opone resistencia
a las filosas preguntas de la garceta
y a las respuestas de la noche.

4/6/15

Natalia Romero






Pasa un avión

Justo arriba mío
cuando levanto la vista pasa un avión.
Lo veo volar lento
cruza por el cielo la entrada del patio
y sé que allá
mantiene la potencia de su velocidad.
Veo la línea fina como de hielo
que deja en el celeste del mediodía.
Desde acá abajo
percibo tan distinta
la distancia.
Es como contarte esto
mientras no estás
o no poder decirte nada
como ahora, que el sol da de lleno
sobre las plantas
y te digo mirá
qué lindas las hojas
y no digo nada más
y el agua que cae sobre las macetas
dibuja la misma línea
que en el cielo dejó el avión.

27/5/15

Gregory Corso

Gregory Corso junto a Kaye McDonough y su hijo Nile en 1984

Matrimonio

¿Debería casarme? ¿Debería ser bueno?
¿Asombrar a la chica de al lado con mi traje de terciopelo y mi   
          capucha faustiana?
No llevarla al cine sino a los cementerios
contarle todo sobre bañeras hombres lobo y clarinetes bifurcados
a continuación, desearla y besarla y todos los preliminares
y ella llega hasta un punto y yo entiendo por qué
sin enojarme decirle ¡Debes sentir! ¡Es hermoso sentir!
En su lugar tomarla en mis brazos y apoyarla contra una vieja 
          lápida torcida 
y cortejarla toda la noche las constelaciones en el cielo-

25/5/15

William Carlos Williams



Para Ford Madox Ford en el paraíso

¿Hay más paz en el paraíso, mi querido amigo Ford,
que la que sentías en Provence?  

No lo creo ya que tú con tus alabanzas  
hiciste de Provence  un  paraíso
con lo que podemos hacernos la idea
de  cuanta  es tu alegría  en  las presentes circunstancias.    
Era el  paraíso lo que  allí  describías    
y que a pesar de su estrechez tú transustanciabas
para que los senderos y los jardines parecieran un
mundo más grandioso del que ahora habitas.
Pero, querido, te llevaste  casi todo.  
La Provence que tú
alababas tan bien ya no volverá a ser
la misma Provence
ahora que te has ido.  

7/1/15

Manuel Rueda




Mi madre, desde los 9 años 

Mi madre fue un lazo de moaré rosado sobre una trenza oscura.
Sus ojos de fotografía, acuosos y dulces, aún me miran,
desarmada la pobrecilla en su esqueleto de nueve  años,                                                                                                
pero yo la conmino, la insto a seguir,
porque es necesario que nos encontremos.